H abía una vez un vagabundo perdido en la gran ciudad, estaba muy asustado y muy triste porque nadie le hablaban ni se acercaban a el. El pobre vagabundo ya estaba cansado y aburrido de vivir esa vida, un día se levanto de un banco de una plaza y dijo: voy a cambiar, para que me hablen y me quieran un poco. Se quedo quieto para pensar un rato largo y después dijo fuerte:
- Ya sé, voy a buscar un buen trabajo y con lo que gane me compro ropa decente.
Paso el día. Ya amaneció. Se levanto muy contento para buscar trabajo y nadie le daba empleo, lo discriminaban por ser vagabundo: toda la gente se reía del. Él sintió vergüenza de lo que era, el se canso de que lo trataran mal y grito.
- ¡¿Que?! ¿Soy una persona mala o soy un extraterrestre?
- Y un hombre bueno que paso le dijo
- - no, pero le tenemos miedo que nos robe o que nos lastime.
- - pero si yo no hago nada, solo pido que me digan una sola vez: ¡ Hola! ¿Cómo esta?. Solo pido eso y nada más.
Y ese hombre lo baño, le dio empleo. pero igual seguía triste porque no tenía con quien compartir todas sus cosas que tenia ahora, se fue al parque para recordar sus feos momentos y se acerco una mujer al lado de el, y le dijo :
- - Hola, ¡qué lindo tiempo!¿No?
- El hombre la invita a comer un helado y se fueron a comer el helado muy contentos los dos.
Se enamoraron, se siguieron viendo, paso un año y tuvieron dos hijos muy lindos y ellos estaban muy, pero muy felices y comieron perdices.

Fin
-
Yesica, Mayo de 2004
Unidad de Nefrología